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¿QUÉ ESPERAR EN LA BOLSA ARGENTINA TRAS LA NEGATIVA DEL RETORNO A MERCADO EMERGENTE?

Admin 22 junio, 2017

El pasado martes se conoció la decisión de la compañía estadounidense MSCI Inc., que postergó el retorno de la Argentina al listado de países emergentes. Se justificó dicha decisión en que se requiere un mayor tiempo para asegurarse de que los cambios realizados por el gobierno de Mauricio Macri desde su asunción serán “sustentables e irreversibles”, lo que sería una forma elegante de insinuar que hay incertidumbre sobre la posibilidad de que Cambiemos revalide su poder electoral en las próximas elecciones legislativas al menos.

De algún modo, lo que expresa MSCI en su comunicado sería: “Argentina, estás haciendo un buen trabajo para tu retorno a emergente; sin embargo, queremos asegurarnos de que el gobierno de Cambiemos mantenga el apoyo político para ver si logrará profundizar esta tarea y, de ser así, en el 2018 hablamos”.

Con motivo de la decisión, los mercados se hicieron eco rápidamente y las acciones han sufrido caídas importantes en la sesión del miércoles, con un volumen histórico diario. Sin embargo, ¿cómo debemos leer esta reacción del mercado?, ¿es una reacción exagerada o debemos asumir que la baja observada es el inicio de un proceso de corrección mayor hacia los próximos meses?

En este sentido, resulta interesante recordar lo que advertíamos semanas atrás en esta misma columna, en la nota que titulamos “Un mes de junio que promete para el mercado argentino”. En dicha nota, luego de hacer una crónica de los diferentes eventos que debía enfrentar el mercado durante el mes en curso, entre los cuales se encontraba obviamente la decisión que tomaría MSCI sobre el retorno o no de Argentina al listado de mercados emergentes, advertíamos: “Está claro que el mes de junio no será un mes más para el mercado de capital argentino, con lo cual resultará clave poner foco en la gestión del capital y no dejarnos llevar por las emociones, que, por diferentes motivos, estarán exultantes y a flor de piel”.

Por lo visto no nos equivocamos; ante tantos frentes, se debía centrar la atención en el manejo del riesgo del capital y quien lo ha hecho seguramente ha sabido sortear sin mayores inconvenientes estos primeros impactos negativos a una noticia definitivamente inesperada para el mercado.

Lo importante ahora es lo que viene y en este sentido debemos decir que, si bien no creemos en un cambio de tendencia de mediano plazo de alcista a bajista en los activos financieros locales, sí esperamos que esta decepción del mercado sea de utilidad para generar una toma de ganancias más importante en vista a los próximos meses, que seguramente traerá nuevos fantasmas al mundo inversor. Sin embargo, desde nuestra lectura entendemos que habrá que estar muy atentos, porque nos entregará una nueva oportunidad de compra y posicionamiento.

No olvidemos que gran parte del avance que han tenido las acciones y los bonos locales en lo que va del presente año estuvo impulsado principalmente por las expectativas del mundo inversor sobre un eventual retorno de la Argentina a los mercados emergentes, entendiendo que ese evento permitiría el ingreso de nuevos capitales externos, en especial por parte de los fondos que por política no pueden invertir en mercados fronterizos. Con lo cual, es razonable esperar que si gran parte de las ganancias acumuladas en este año por algunas acciones hayan estado justificadas por dichas expectativas, ahora, ante la negativa de dicho evento, tengamos un ajuste y un recorte de precios, quizás a niveles cercanos a los de comienzos de año para muchas acciones e incluso para el mismo índice Merval.

Si nuestra lectura técnica es correcta, entonces creemos que el inversor deberá estar precavido de un regreso mínimo del índice Merval hacia instancias de 17.000-16.000 puntos en los próximos meses o bien buscando instancias de 1.050-950 puntos en términos de dólares.

Claramente, como el mercado accionario argentino viene acumulando importantes ganancias en los últimos cinco años al menos, entonces podríamos incluso considerar chances de un desarrollo correctivo mayor, con objetivos inferiores a los propuestos más arriba. Sin embargo, creemos conveniente por el momento ser prudentes, ya que entendemos que la condición correctiva del mercado en los próximos meses podría acentuarse o no más allá de los parámetros establecidos, según sea la lectura que el mismo mercado haga del resultado de las elecciones legislativas de octubre próximo.

Es decir, la baja de precios genera nerviosismo y ese nerviosismo podría menguar o acentuarse según los detonantes políticos que se vayan sucediendo en los próximos meses y por ello es que creemos que las elecciones legislativas del mes de octubre serán un frente clave para concluir si los parámetros de objetivos correctivos arriba sugeridos son suficientes para luego retomar la senda alcista o si, por el contrario, deberemos pensar en proceso de corrección más importantes en magnitud y tiempo.

En relación con lo propuesto, desde hace un tiempo venimos sosteniendo en notas previas que para explicar las fuertes subas que venían trayendo las acciones y los bonos argentinos en los últimos años no había que hacer foco en los fundamentals de mercado, porque de por sí estos no mostraban números alentadores, sino que la explicación surgía de la expectativa que el mercado traía por lo que vendrá.

Recordemos que todo ciclo alcista de mercado está formado por tres etapas: la etapa de oportunidad, la etapa de expectativa y la etapa de confianza. La Bolsa argentina hizo su piso histórico al bear market en el año 2001, cuando estalló su crisis económica. Entre los años 2001 y 2007, la Bolsa tuvo una gran recuperación en los precios justificados a partir de la oportunidad, los activos estaban muy baratos y el inversor compraba valor entendiendo que con el tiempo esos activos se irían recuperando a parámetros más equilibrados. Luego, entre los años 2007 y 2012, la Bolsa tuvo un proceso de transición o correctivo, haciendo frente no sólo a factores de incertidumbre local sino también internacional con la crisis sub-prime.

Posteriormente, entre los años 2012-2017, el mercado volvió a crecer de manera consistente, logró regresar y superar sus máximos históricos en términos de dólares. Esta escalada es la que entendemos que formó parte de la etapa de expectativa, donde el inversor no compró basado en el hoy sino en lo que vendrá. Si nuestra lectura es correcta, lo que podría venir en el mercado es una nueva etapa de transición y corrección que erosione parte del optimismo generado por la fase de expectativa, para finalmente luego dar lugar a la última fase del ciclo alcista, que es la fase de confianza.

Por lo comentado anteriormente es que sostenemos que ahora el inversor deber ser cauto de corto plazo, al menos mientras se desarrolle la fase de transición o corrección proyectada, pero hay que estar atentos, porque, al igual que en el año 2012, esta fase nos entregará una nueva oportunidad de compra de activos financieros locales para luego aprovechar nuevas expansiones en los precios potenciadas por la etapa de confianza mencionada.

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